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Media naranja fotografiada muy de cerca, con los gajos abiertos llenando todo el encuadre

Juegos de mesa

Jugón desde 2021.

El juego de mesa moderno

Nada que ver con el Monopoly. Desde que en 1995 apareció Catan, esto es una afición con miles de títulos nuevos cada año y vocabulario propio.

La familia grande son los euros: juegos de gestión donde administras recursos, el azar pesa poco y casi nunca se ataca a nadie de frente. Se ordenan por peso, que es lo que cuesta aprenderlos y jugarlos: un euro medio se explica en diez minutos y ocupa una hora larga, y un euro heavy pide una tarde entera y la cabeza despejada. Enfrente están los temáticos, que ponen la historia y el conflicto por delante y no tienen ningún reparo en tirar dados.

Luego están los formatos: un filler son veinte minutos para abrir o cerrar la sesión, un party es para diez personas que no se conocen, y los cooperativos ponen a toda la mesa del mismo lado, contra el juego. Todo esto está catalogado en BoardGameGeek, donde la propia comunidad vota el peso de cada título en una escala del 1 al 5.

Qué es un 18xx

Una familia de juegos que arranca con 1829, el que publicó Francis Tresham en 1974, y que va de dos cosas a la vez: tender ferrocarril y especular con sus acciones.

En un 18xx no eres una compañía: eres un inversor. Compras acciones y, si acabas siendo el mayor accionista de una, te toca dirigirla: tender vía, comprar trenes y hacerlos recorrer una ruta que dé dinero. Lo que reparte la compañía mueve su cotización, y ahí es donde se gana o se pierde la partida.

No hay información oculta ni azar que te rescate: todo está encima de la mesa y todos los números se pueden mirar. Y los trenes caducan, así que el dinero de hoy es el problema de dentro de tres turnos. Diseñar uno es afinar el mapa, las compañías, el mercado y esa caducidad hasta que las decisiones difíciles salgan solas.

Los míos parten de episodios reales del ferrocarril, no de una ambientación puesta encima: el mapa y las compañías son los que fueron.

Una partida de 1713 Menorca en curso: el tablero hexagonal, los billetes repartidos por la mesa y los jugadores con sus cartas

Qué es el crokinole

Un juego de habilidad canadiense: un tablero redondo de madera y unos discos que se lanzan de un capirotazo.

Se juega uno contra uno o por parejas. Cada disco se dispara con el dedo buscando el agujero del centro, que vale veinte, con la obligación de golpear un disco rival si hay alguno en el tablero. Se aprende en dos minutos y no se termina de dominar nunca.

El tablero más antiguo que se conserva está fechado en 1876: lo hizo Eckhardt Wettlaufer en el condado de Perth, en Ontario, como regalo para el quinto cumpleaños de su hijo. Hoy el campeonato del mundo se juega cada año en Tavistock, el pueblo del propio Wettlaufer.

En Terrassa hay mesa abierta una vez al mes. No hace falta saber jugar ni traer nada.

Dónde juego

Además de las quedadas de la comunidad, estos tres clubes montan mesa con regularidad. Se les escribe y te apuntas a una partida.

¿Hablamos?

¿Nos sentamos a jugar?

Escríbeme y te digo cuándo es la próxima.

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